Pasión genética por los volantes


Papá me deja conducir un rato cuando aparcamos y me encanta mover el volante y hasta cambiar las marchas. Todos me miran alucinados, porque le pongo unas ganas!!! Debe de ser herencia de papi

El pan nuestro de cada día...


Una imagen de la rutina... por la plaza dando una vuelta con Prado y Marina, acabando en la fuente y David empujando su silla. El último día de frío por ahora...

En la silla de milagro...